Durante nuestra vida nos centramos en acumular. Compramos libros, juguetes, zapatos, ropa, etc… tenemos cantidad de objetos materiales que no utilizamos pero, sin embargo, nos es difícil desprendernos de ellos. 

Incluso acumulamos fotos, estando más pendientes de lo bonitas que quedan o lo originales que son, que de disfrutar realmente de ese momento y compartir tiempo junto a nuestros seres queridos.

La Navidad está hecha de mazapán, villancicos, regalos… y nosotros, entre otras cosas, estamos hechos de historias. Cada historia vivida da forma a lo que somos, a los garabatos que vamos dibujando en el mapa de nuestra vida e incluso, a cada una de las arrugas de nuestra piel. Yo llevo todas las historias en el corazón, las que me hicieron reír y las que me hicieron llorar, pero, os cuento un secreto…, mis historias más bonitas están guardadas en una caja de cartón blanca con dibujos de mariposas, que un día me regaló mi madre. Me encanta coleccionar pequeños objetos: una entrada de cine, una notita que me mandó una amiga en clase, una piedra pintada, un barquito de cáscara de nuez, cachivaches de mis viajes…
La Navidad siempre me ha parecido una época muy bonita. Más allá de las luces, los regalos y los atracos de turrón, yo siento como si en el aire flotara una sensibilidad especial que nos convierte en más humanos, más tiernos, más amorosos…
Y esas sensaciones se alargan hasta fin de año, ese pequeño puente de unos minutos que sirve para despedir lo que ya fue y dar la bienvenida a lo nuevo. Y unas horas antes de que el año viejo se vaya para siempre, me gusta hacer un repaso de lo mejor y lo peor, de mis triunfos y mis meteduras de pata… y una visita a mi caja de cartón para regalarle alguna nueva historia. Y de eso precisamente habla La Caja de los Tesoros, de las historias vividas a lo largo de un año, que viajarán para siempre en nuestros corazones.

-Kristina Salvador Buela-

Actividad- Crea una caja de tesoros

1- Busca una caja vacía (puede ser de zapatos). Si has participado en Verkami con el pack estrella ya tienes tu propia caja decorada. 

2- Decora la caja en familia, con papeles de colores, pinturas, pegatinas o como más les guste. Aquí puedes descargar la etiqueta.

3- Cada miembro de la familia deberá seleccionar entre tus objetos alguno que sea especial, que le recuerde a un ser querido o que venga acompañado de una anécdota de esas para no olvidar.

4- Mete los objetos en la caja y ciérrala. 

5- Guarda la caja y ábrela el año que viene.

Alternativa para los más pequeños.

Para los peques que aún no tienen noción del tiempo, se puede modificar la actividad de tal forma que la caja se transforme en un cofre de tesoros donde guardar sus juguetes preferidos. La pueden colocar junto a la cama o en un rincón de la habitación.

¿Te resulta difícil desprenderte de lo material?

La escritora / la ilustradora

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Kristina Salvador Buela

Laura Minimalia /instagram

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